Guaidó reiteró que el formato de Oslo y Barbados está “agotado”, pero aclaró que la propuesta lanzada entonces sigue “en la mesa” e instó a “todos los sectores” del país a “empujar” para que el Gobierno ceda.

La legítima Asamblea Nacional de Venezuela ha ratificado este martes a Juan Guaidó como “presidente encargado” del país hasta conseguir la caída de la dictadura de Nicolás Maduro, extendiendo así su mandato más allá de 2020, y ha respaldado la propuesta que el líder opositor hizo al chavismo en el fallido diálogo de Oslo y Barbados para zanjar la crisis política.

Los diputados venezolanos han acordado “ratificar la vigencia plena (...) del itinerario jurídico trazado por el estatuto que rige la transición a la democracia para el restablecimiento de la Constitución, dando respaldo político irrestricto al liderazgo de Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional y como presidente encargado de Venezuela hasta que se produzca el cese de la usurpación”.

También han respaldado la oferta lanzada a Maduro, “que busca la convocatoria de un proceso electoral presidencial libre, justo y transparente, con observación internacional seria y la libre participación de todos los venezolanos, para lo cual se requiere de un nuevo Poder Electoral (...) y un gobierno de transición que conduzca al país a ese proceso”.

Asimismo, han reiterado su compromiso de “cumplir con el objetivo de aliviar el dolor del pueblo de Venezuela, derrotar la crisis humanitaria compleja y lograr construir un proceso electoral que permita que cada venezolano de forma libre pueda escoger un gobierno para la reconstrucción democrática”.

Por último, han exigido una vez más “la inmediata liberación de los presos políticos y el respeto a la inmunidad parlamentaria por parte de los cuerpos de seguridad controlados por el régimen”.

Último giro

El Gobierno y Avanzada Progresista (AP), Movimiento al Socialismo (MAS), Soluciones para Venezuela (SPV) y Cambiemos anunciaron el lunes un acuerdo para reanudar el diálogo en Venezuela que incluye ya pactos concretos para que los diputados chavistas vuelvan al Parlamento y para renovar el Consejo Nacional Electoral (CNE) con miras a unos nuevos comicios.

Se trata de pequeños partidos que llegaron a formar parte de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y que rompieron con ella por desavenencias internas. Destaca la Avanzada Progresista de Henri Falcón, antiguo chavista que se apartó de Maduro y volvió como candidato independiente en los comicios de 2018, no reconocidos ni por la MUD ni por buena parte de la comunidad internacional.

Al mismo tiempo que se conocía este acuerdo, Guaidó daba a conocer en una rueda de prensa que en el proceso de Oslo y Barbados -última tentativa de diálogo- ofreció a Maduro un gobierno de transición en el que ninguno de los dos estuviera presente para guiar al país a unas elecciones presidenciales “reales” con un nuevo CNE.

Guaidó reiteró que el formato de Oslo y Barbados está “agotado”, pero aclaró que la propuesta lanzada entonces sigue “en la mesa” e instó a “todos los sectores” del país a “empujar” para que el Gobierno ceda. Así pidió “máxima presión” tanto dentro como fuera de Venezuela y apuntó al TIAR, el acuerdo regional con una cláusula de defensa colectiva.